Sin temor a la noche…

portada_Sin temor por la noche_22-01-13_ALTARaras veces las causalidades llaman a la puerta con tanta fuerza.  La cita era un fin de semana y el mail apareció en el buzón por arte de magia.  Era un encuentro a ciegas, en un rincón de Madrid. Sin embargo, había algo familiar en todo aquello. Más tarde descubrí que el lazo que unía armoniosamente los datos no eran ni más ni menos que unos ojos negros: los ojos de Lucía.

Lucía es una pequeña personita que tiene un secreto: sabe, conoce, cuál es el camino hacia la felicidad. Y ese camino, que no se bifurca, es el que cada mañana le despierta con una meta: seguir las baldosas amarillas que le harán llegar al otro lado del arco iris. Sin embargo, ella quizás aún no sabe quién es el Hombre de Hojalata, ni Totó. Puede que tarde en descubrir el mundo de Oz. Lo más curioso, es que ella ya vive inmersa en ese mundo. Y realmente le asombra que nosotros no estemos presente en él. O que sólo lo estemos cuando nos damos pequeñas licencias cada día, semana o mes.

¿Cómo se miden las sonrisas? ¿Hasta dónde llega un beso? ¿Cuál es el color de las estrellas? ¿Cuántos niñ@s distint@s pueden existir en cada uno de nosotr@s? Realmente, las respuestas no son tan complejas como parecen: ella, a sus 4 años, lo tiene todo cristalino.

Pero volvamos a la cita. El punto de encuentro no parecía cuadrarse con mi agenda de aquellos días, por lo que, generosamente, decliné la oferta no sin antes haberme estudiado algo más sobre esta niña que adora a Piolín y ralla queso encima de cualquier plato de comida. ESE fue el nexo que diluyó todo lo demás. Un día normal se convirtió en un acontecimiento extraordinario y Carlos, su papá, me dio los planos del tesoro y la llave que abría el cofre.

Ahora vuelvo a guiñarle a las flores, hablar con los edificios y pedir permiso a los charcos. Me mancho las manos de pintura, descubro nuevos sabores y me inyecto el sol en vena. Y todo esto… sin temor a la noche. 🙂

sin temor a la noche topos

Y SI ESTE CUENTO TE HA GUSTADO... (extraído de su página web)

“Sin temor a la noche”  Tras leer una conversación entre Tagore y Yogananda, Carlos miró a Lucía, su hija de tres años, y comprendió que todo lo que ella iba a ser en su vida, estaba allí, en ese mismo instante, delante de sus ojos. Eso le estremeció y le hizo preguntarse: ¿y si sólo pudiera enseñarle tres cosas?

Lucía Rebate acaba de cumplir cuatro años y piensa que la luz de la tecla de mayúsculas del portátil es un lunar precioso que tiene el ordenador. Éste es su primer libro, al que seguirá llamando “Árboles, ríos y estrellas” hasta que aprenda a leer.

Carlos Rebate piensa que puede hacer cualquier cosa que se imagine. Ha querido ser pastor, tractorista, albañil, filósofo, malabarista, corredor de fondo y cientos de cosas más. Si le cuentas lo que haces seguro que termina queriendo hacerlo.

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