Ende o el hombre de la historia sin fin…

jim boton y michael endeHay mil cosas que podría agradecer a mis padres. Pero una de las más importantes es un amor (añadiría adjetivarlo como incondicional) por la imaginación que se desborda cuando uno viaja y pasea los ojos por los libros.

Cuando ni aún levantaba un palmo del suelo, mi madre me relataba algunos pasajes de los vistosos cuentos de parbulario; y no sé si por su cantarina voz, por el ruido susurrante de las hojas al rozar en sus dedos o por los miles de colores y personajes que aparecían en cada historia, la realidad es ésta: leo a quemarropa, de par en par y a destajo.

Esas líneas que percibo pueden ser mil cosas: el búho sabio que te instruye, un saltinbamqui en Palacio, el fiel consejero del presidente, un gondolero en Venecia o un corazón tendido al sol. El laberinto de ideas es infinito y tú puedes optar por dejarte llevar, bailando y nadando en ellas, o ir abriendo más puertas en búsqueda de una nueva historia. Así de nutritivos son los libros…

Al escribir esto me viene un flash con una imagen que afirma: “las historias no son nada si no son contadas”. Esas mismas historias son las que se ralentizan o aceleran en la imaginación de cada uno, surcando parámetros que, en ocasiones, desconocíamos de nosotros mismos.

Algunas de las historias que pasan por tus manos te reciclan o te abren más opciones en el abanico. La Navidad del 87 (1987) una colección de nuevos libros, gentileza de sus Majestades los Reyes Magos, nos dieron los buenos días a mi hermano y a mi. Más tarde llegarían Momo” (mi libro favorito) o La historia interminable”, pero aquel día se hizo compañero inseparable de mi cartera y mi bolsillo “Jim Botón y Lucas el Maquinista”.

jim boton y lucas el maquinista

En sus páginas, nada es gratuito; tampoco fortuito. Cada renglón tiene vida propia. Y yo, que soy relectora (qué palabra tan hermosa) de esta obra maestra, añado que conforme he ido cumpliendo veranos más mensajes he localizado igualmente entre líneas. El mejor relato de esta historia, curiosamente, estuvo en la repercusión real que tuvo para Michael Ende: la crítica literaria condenó al escritor al ostracismo, mientras que el público, benévolo siempre, lúcido y más coherente, supo encontrar la catarsis tan necesaria en la época y aupó a este hombre a la calidad de genio.

Contrarrevolucionario para algunos. Subversivo para otros tantos. Prefiero creer que él, quizás igual que tú, simplemente no dejó de crecer. Y crecer, en estos casos, no pasa por convertirse totalmente en adulto.

jim boton y lucas el maquinista 2

EL INTERMIBABLE CREADOR DE HISTORIAS:

Si desconoces quién era o qué aportó no sólo a la literatura sino también a la sociedad, te animo a que le eches un ojo a estos tres enlaces. No era muy amigo de las entrevistas, pero estas tres merecen ser leídas.

LA REALIDAD DE LA FANTASÍA

CADA LIBRO ES UNA NUEVA AVENTURA EN LA QUE ME ABANDONO

LA NATURALEZA NO ES UNA SUMA DE FÍSICA Y QUÍMICA

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