Tras los puntos suspensivos…

… ¿Por qué se llaman puntos suspensivos? …

¿Qué es aquello que suspenden?

puntos suspensivos

… De repente, caigo en la cuenta. En mi colegial época, me dieron a entender que  suspender puede ser no aprobar; pero, paradójicamente, es el mismo verbo que produce admiración, que embelesa, que iza, alza y sostiene. 

Hoy es una de esas noches en que estos puntos (casi de sutura) han enjaulado mis horas Puntos-suspensivos-4de sueño. Miro el reloj que se acerca a las 3 de la mañana y no hago más que decirme nada. No es que esté nerviosa: simplemente es que no me encuentro. Abro la ventana y observo las sombras que la luna, aún creciente, dibuja en las ventanas de los vecinos. Cada cual con su historia, sus párrafos y sus capítulos; con moraleja o sin ella, con perdices o cigüeñas, pero microhistorias que se hilan a mis tres botones, mis tres puntos suspensivos…

En días como el que hoy no se decide a acabar, mi cabeza viaja más aprisa y más allá que mis pasos: el horizonte se dilata y no me cabe en las pupilas. Algo parece que no encaja, y, sin embargo, todo está bien en mi mundo. No es que no cuadre yo: confirmo que las llaves que abrían a las puertas a los juglares de mi corazón se han ido limando. Los bufones saltan a mi alrededor tratando de decirme no sé qué cosas. Pero yo, por si acaso, me vuelvo al refugio de mis puntos suspensivos…

¿Nunca has tenido la sensación de saber que el sendero por el que caminas se agota? ¿Que la brújula tramita ya otro tipo de norte para ti? Si llegase a una bifurcación, la jugada sería más fácil: cara o cruz con alguna de mis 33 monedas. Pero no: la astucia juega a ponerme alas en los pies y un antifaz en los ojos. ¿Dónde está la salida? No, más importante: ¿dónde se encuentra la entrada? No me resisto a buscar el punto y aparte que sucede a estos puntos suspensivos…

Y justo a tiempo de no caerme en el olvido, acierto recordar la historia de alguien que hizo una reedición de sus días, sus tardes y sus noches. “Si quieres, salva la distancias; excepto con tus principios” dice una voz en tu cabeza. Así que era eso: mis principios son los que están siendo cambiados. Por eso esta calle no parecía mi calle, ni mis manos sujetaban con firmeza. Los puntos suspensivos de mi vida se unen formando otro camino totalmente improvisado.

Los sigo: … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … … …

puntos suspensivos 3

… (Re)descubro que no hay límites excepto los que nos ponemos nosotros mismos. El cuerpo cambia, el tiempo avanza. La vida evoluciona. Si yo involuciono, me como, sin contar veinte, parte de mis puntos suspensivos. Y antes de llegar más aprisa a donde nunca pasa nada, prefiero mover el timón y descubrir qué puede haber en mi próxima viñeta.

P.D.: La historia de quien hizo una reedición de sus días, sus tardes y sus noches, es ÉSTA. Él se llama Nick (Nicholas James Vujicic). 31 años.

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