Pasar el peso del vaso…

      Inspirado en la entrada: http://periodicobuenasnoticias.blogspot.com.es/2013/04/soltar-el-vaso.htmlVASO LISSY

Suelo  mirar con atención a aquellas personas que dicen no preocuparse con nada.  Me gusta observarlas por si encuentro en ellas algo que no viaja conmigo. Cierto es que podemos aprender a fluir… pero eso NO implica que veamos cada minuto, cada persona o cada situación como un camino en donde tod@s comen perdices. Hay derecho a sentirse frustrado. Hay necesidad de llorar de rabia e impotencia (¿por qué no?). Hay tiempos para el enfado.  Dado que cada uno es libre de dotar a cada sentimiento el tiempo que le requiera, éste no será lineal. El misterio de los segundos que pasan desapercibidos me mantiene en vilo y preparada para todas las sorpresas que la vida me pueda presentar con un gran lazo.

Sin embargo, esos instantes de rabia, impotencia y lágrimas, de oscuridad al fin y al cabo, deben sucederse con otros más serenos y contagiados de luz. Es decir, debemos ser conscientes de  hacer click! en el interruptor del cambio (para mejor) si es que lo sabemos encontrar. Y aunque sé que esto último no es fácil y que nos han enseñado a vivir con autocompasión ante las desgracias, te animo a observar hacia dónde te dirige un pensamiento y hacia dónde te encamina el otro. Al fin y al cabo, quienes cambian el mundo tienden a ponerlo todo patas arriba. Saca y lustra la conclusión que extraigas y pasa el peso del vaso…

Si te cuesta o no sabes dónde empezar a soltarlo, aquí va la historia:

Una psicóloga en una sesión grupal levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la pregunta “¿está medio lleno o medio vacío?”…  Sin embargo, ella se dirigió al grupo con: “¿Cuánto pesa este vaso?”
 
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
 
Sin embargo, tras escuchar todas las respuestas,  la psicóloga explicó lo siguiente: “El peso absoluto no es importante; realmente, depende de CUÁNTO TIEMPO lo sostengo. Si lo sostengo un minuto, no es problema; si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo; si lo sostengo un día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado y más difícil de soportar se vuelve.”
 

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellos un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado e incapaz de hacer nada.”

VASO ELLEN

6 Respuestas a “Pasar el peso del vaso…

  1. Pingback: La grandeza de lo pequeño | Un Buen Día Lo Tiene Cualquiera·

  2. Sin embargo, me gustaría que pensaras en esto: ¿crees que es buena la actitud de aquellos que ponen su sonrisa ante los problemas? ¿Consideras que esto es no llegar al trasfondo de lo que realmente te molesta o genera ese sentimiento negativo y pasarlo por alto? ¿Evitar un mal sentimiento es bueno o malo? Yo soy de las que opino que hay que dar cabida a todos los sentimientos: podemos aprender mucho cuando nos enfadamos, sentimos ira o tristeza. Nos aportan mucha información de qué somos y qué partes de nuestra vida necesitan ser trabajadas con más ahínco. ¿Qué opinas?

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  3. Buena reflexión. Hay varias lecturas del pasaje. La tuya me parece también buena. Me gusta que aparezcan por aquí distintos puntos de vista: activar el conocimiento, el (re)conocimiento y el debate inspira para buscar más respuestas. Besos, Tomás.

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  4. Esta muy bien este ejemplo del vaso, pero el problema es cuando se rompe, esta psicóloga explica lo mucho que puede pesar una preocupacion si la mantienes mucho tiempo en tu mente y eso esta muy bien, pero yo soy de los que piensan que si quieres contruir un barco, no les mandes harcelo, hablales de lo apasionante que es navergar, de las belleza del mar, de
    los amaneceres, de la caida del sol al atardecer y tendras el barco deseado mejor construido. El ejemplo del vaso esta bien, pero solo es un eslabón mas, mejor seria llegar al fondo y ver el motivo de esa preocupacion, para que ese vaso nunca llegue a pesar nada y solo sea para quitarte la sed…

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  5. Es muy buena reflexión. Todos tenemos derecho en algún momento a llorar y estar tristes. Pero no debemos dejar ese sentimiento ahí perenne, y q nos llene de tristezas. Debemos mirar para adelante y con una sonnrisa, aunque no haya motivo para sonreir. Si tu cabeza sabe q estás sonriendo le cuesta menos alejar el sufrimiento y el dolor. Todos sabemos cuales son los motivos por los q estamos tristes y las causas de la infelicidad.
    A sí que hay q alejarlo desde el primer instante. Pq al igual q el vaso, cuanto mas tiempo pasemos cerca de esas cosas malas, mas dificil nos será alejarlo de nosotros mismos. Y más tardaremos en ser felices, y nos perderemos muchos momentos de alegrías

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  6. Soy de lágrima fácil( no es que me guste llorar)…pero lo soy.
    Eso si,nunca he llorado por mis problemas.Siempre lloro de alegría…o bien cuando siento una rabia brutal por algo…y se que lo único que puedo hacer es nada….Salvo llorar sabiendo que no arreglaré nada.Pero me sentire mucho mejor

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