ADICTO AL SUFRIMIENTO

Haberlos, haylos.

Posiblemente los descubras cuando intentes animarles y saquen un “pero” a las palabras de aliento que les ofreces. O pruebes a dar tu opinión y no te escuchen, solapen la conversación con un monólogo de su desdicha. Los hay que han aprendido a vivir del apego a las cosas y a las personas, a sus propios miedos y a la falta de iniciativa. Los hay también que buscan incansablemente el amor más allá del propio perímetro de su cuerpo pidiendo llenar el vacío que ellos mismos se han generado.

Es una trampa que se crea y no se destruye. Lo único que esa trampa es capaz de romper en mil pedazos es a uno mismo, dinamitando quizás lo más esencial de esta vida: el amor a uno mismo.

candado

Sin embargo, no podemos simplemente criticar esta actitud: primero, porque la crítica sin empatía, sin ponerse en el lugar del otro, no es sana, sino una lucha de egos. Segundo, porque las familias, las escuelas y la sociedad en sí misma nos enseñan a que no es posible vivir sin sufrir.

¿Estás de acuerdo con esto? Reflexiona: ¿acaso no hay personas felices? Sí, claro que las hay. Y todas tienen un nexo común: dejan que las cosas, su entorno social y la vida en sí misma SEA. Sin más: aceptan y fluyen. Pero, igualmente, aman y perdonan. Y, lo más importante, son ejemplo y luchan por aquello que desean en que se convierta su vida, aunque esto suponga una inversión duradera en tiempo, trabajo y búsqueda de alternativas.

Cuando generalizamos la dependencia (interna, qué duda cabe) de que NOS amen y NOS calmen, estamos perdiendo la noción del verdadero amor. Ya que, pese a que es manida la frase, el amor, el de verdad, empieza por uno mismo. No esperes que un gurú surja con una varita mágica para que tus problemas desaparezcan con un chasquido de dedos. Créeme: si no aprendes la lección, re-aparecerán carencias, dolores y problemas aún más agotadores para ti. No quieras vender al resto la careta de ti mismo. Eso no es sano y, además, merma tu capacidad creativa y lo que has venido a aportar al mundo.

Cierto es que muchas veces esta adicción viene de vivencias de carencia. Algo que ha sido real, que ha existido. Pero nuestro trabajo, al crecer, es hacerlo a todos los niveles, no sólamente el físico: no puedes anclarte a esas pautas causa-efecto que quizás te generaste hace muchos años. Si te encierras en esa opción, te pierdes los miles de caminos que cada día se abren a tu paso.

El bloqueo está, como casi siempre, en el miedo: a la responsabilidad, al qué dirán, al riesgo, al rechazo, a ser diferente, al abandono, al esfuerzo, a la recompensa, etc. El miedo tiene tantas caras como podamos imaginarnos. Ante lo que consideramos una mala noticia nos pre-ocupamos (relee: PRE ocuparse) en lugar de prepararnos para superarla en las mejores condiciones; los contratiempos nos alteran y con facilidad nos dispersan, dificultando la búsqueda de las mejores opciones; vemos en los acontecimientos la parte negativa, el obstáculo, la dificultad… en lugar de las oportunidades que encierran.

A veces, como es lógico, las circunstancias que nos rodean hacen difícil (mucho en ocasiones) que nos encontremos bien. Pero cuando consigues un buen control de tus pensamientos, de tu respiración… y eres capaz de observar el “problema” en sí desde otra perspectiva más amplia, verás cómo todo encaja como si fueran las piezas de un puzzle. Si eres dueño de tus emociones, esa circunstancia puede ser la herramienta para desarrollar otras habilidades y recursos (capacidad de escucha, paciencia, un nuevo oficio, aprender a cocinar, empatía…).

Ojo: una cosa es ese sentimiento natural y espontáneo que surge en nosotros cuando vivimos alguna situación dramática, porque lógicamente las vivimos todos. Otra, que es a la que nos venimos a referir en esta entrada, es la de caer y caer en ese pozo, en chocarnos contra el mismo muro, cuando pensamos que sólo hay un camino: bloquearnos, sumergirnos, dar vueltas a aquello que ya no tiene marcha atrás. Los “y si…” o los “si hubiera” hay que empezar a descartarlos del vocabulario.

En consecuencia, tienes que tener en cuenta:

  • Lo que nos repetimos de forma constante (esos pensamientos), las frases interiores, son las responsables de nuestros estados de ánimo. Son los PENSAMIENTOS, no los ACONTECIMIENTOS, los que nos bloquean.
  • No te compadezcas continuamente de ti mismo o tus circunstancias. Intenta hacerte un experto en descubrir tus pensamientos. Cuando descubras uno que intenta sabotearte, desaste de él explicándote a ti misma que lo que es ES. No es mejor ni peor. Y háblate con mimo para procurar buscar sentido a lo que está pasando. Tranquilo.
  • Las cosas no tienen por qué ser como queremos en cada momento. Las personas no han de comportarse como esperamos.
  • Nuestro pasado es un tesoro, porque gracias a él tenemos toda la experiencia que hemos adquirido hasta ahora.
  • No te dejes engañar: las personas cambian. Tú puedes cambiar y aprender a experimentar con aquello que realmente te haga sentir bien y vivo. Descubre qué es y no te dejes amilanar por quienes creen que te equivocas. Nadie te conoce mejor que tú mismo.

Seguiremos hablando de esto. 🙂 Feliz inicio de semana.

Deja tus "buenos días"

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s