Verde, que te quiero verde…

Érase una vez que el verde se coló por entre las rendijas de mi casa para ir desparramándose por el salón, la terraza, y, finalmente, adquirir su propio estilo en los metros cuadrados que comparten mi casa. Colorín coloradamente, ese verde se entretejió por los poros y ahora mismo me tienes escribiendo este post para ti.

A veces, los veranos traen más verdes que las primaveras. Hablo en sentido figurado… Esta vez, me ha tocado hacer violines con trompetas a mi.

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Bio, eco. Clorofila. Esperanza. Corazón. Ese colorcito se ha hecho conmigo y con mi estilo de vida. O será, simplemente, que había olvidado lo a gusto que estaba en él. Una miríada de devas y hojas verdes se acoplan cada día en cualquier esquina dándome la bienvenida. Quizás, siempre fui verde, siempre lo fuimos…

Padecer el “Síndrome de déficit de naturaleza” es tan sólo la advertencia. Estrés, ansiedad, algunas adicciones, hipercatividad infantil… algunos de los botones de muestra.

Hay otro mundo posible, y se halla en éste.

(Susan Casey, The Devil’s Teeth)

Demos algunos datos:

  • Según el Fondo de las Naciones Unidas para la población, en 2008, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial vivía en pueblos y ciudades. La forma tradicional de experimentar la Naturaleza junto con la biodiversidad van desaparecienco.
  • Para Richard Louv (“Volver a la Naturaleza”), “en una época de rápidas transformaciones medioambientales, económicas y sociales, el futuro pertenecerá a los que se comporten de acuerdo con la Naturaleza: a aquellos individuos, familias, empresarios y líderes políticos que adquieran un profundo conocimiento y equilibren lo virtual (entiéndase, tecnológico) con lo real“.
  • En 2010 el fenómeno “Avatar” la convirtió en la película más taquillera de la historia. James Cameron afirmaba: “(La película) Plantea cuestiones sobre nuestra relación con los demás, entre culturas diferentes, y sobre nuestra relación con la Naturaleza en una época de trastorno de déficit de naturaleza”.

Algunos escritores como Robert Michael Pyle, experto en temas de Naturaleza, acuñó la expresión EXTINCIÓN DE LA EXPERIENCIA. Para él, aquella especie que pierde el contacto con su hábitat se desprende de su sensibilidad ante la naturaleza. La humildad cuando se está inmerso en ella es básica y esencial para sobrevivir, no sólo a nivel físico sino también espiritual.

Albert Einstein o Kurt Gödel, dos de las personas más brillantes que ha dado la historia de la Humanidad, cada día paseaban por los parques del campus de Princeton. Esos paseos no sólo estimulaban su creatividad. Había algo más…

Una muestra añadida. La directora de la Escuela Tomás de Berlanga (isla de Santa Cruz), Reyna Oleas, es una antigua asesora medioambiental que decidió cambiar de vida. Vivir allí a ella la ha hecho “más perspicaz”. Corrobora que tiene la conciencia despierta permanentemente y que antes de llegar allí su vida era… letárgica. En síntesis y tras una larga entrevista, la directora venía a decir que el contacto directo e indirecto con la Naturaleza le había ayudado a recobrarse de la fatiga mental y a recuperar la atención. Incluso, había dejado de fumar.

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Investigaciones actuales han concluído que la “terapia de la naturaleza” ayuda a controlar el dolor y el estrés negativo, puede ser un antídoto contra la obesidad [en un estudio publicado en 2008 en el American Journal of Preventive Medicine se extraía que cuanto más ajardinado estaba un barrio, tanto menor era el ídice de masa corporal de los niños], aporta vitamina D y se tiene una actitud más positiva ante la vida y está más satisfecha.

La Naturaleza no es ningún lugar al que ir de visita, es nuestro hogar.

GARY SNYDER

Después de todos estos datos, ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para poder benefiarnos de todo esto? Bien, escoge al menos 4 de estas prácticas saludables:

  1. – Haz ejercicio al aire libre.
  2. – Medita al aire libre.
  3. – Coloca plantas en tu casa, en tus ventanas y/o en tu balcón. Cuídalas diariamente.
  4. – Permítete dar paseos de al menos 15 minutos por zonas verdes.
  5. – Abraza algún árbol durante al menos 5 minutos. Disfruta de la experiencia.
  6. – Cultiva tu propio huerto, aunque sea urbano.
  7. – Lee más y ve menos la tele.
  8. – Establece horarios para consultar e-mails, móviles, prensa, etc. Sé estricto con esos horarios a no ser que sea realmente importante.
  9. – Camina descalzo: la playa, un río, el bosque, un prado.. ¡¡incluso tu propia casa!! Siente tus propios pies y percibe a través de ellos.
  10. – Prueba a llevar una alimentación más sostenible. Productos de temporada adquiridos en negocios locales. Añade más fruta y verdura a tu dieta. Descubre nuevas recetas. Investiga. 🙂
  11. – Observa a los animales, sean salvajes o domésticos. Aprende de ellos. Acarícialos (si se puede).
  12. – En las horas de las comidas, abstráete de cualquier tipo de distracción: fuera televisión, móviles. Disfruta REALMENTE de los sabores en tu paladar.
  13. – Anota en un diario el tiempo que pasas en el exterior. Descubrirás que es menos de lo que te imaginas. Esfuérzate por aumentar ese tiempo. Incluso en invierno.
  14. – Proponte hacer escapadas sólo o en familia en forma de acampadas. Pueden ser de un sólo día o de más duración. Puedes plantearte, por ejemplo, pasar un día en las afueras al menos una vez al mes.
  15. – Hazte con algún CD de sonidos de la Naturaleza. En momentos de estrés (¡y también de no estrés!), utilízalos para reducir tus niveles de ansiedad. Imagina y recrea el paisaje en tu imaginación gracias a esos sonidos.
  16. – Ríete. Si es necesario y te gustan, asiste a talleres de risoterapia.
  17. – Aprende a respirar de manera consciente. Si no sabes cómo, aquí te dejamos una muestra. 
  18. – Si en tu comunidad realizan excursiones, apúntate a aquellas que te vengan bien por horarios y calendario. Pueden resultar económicas y,¡ es muy posible que te lo pases muy bien!
  19. Sonríe a extraños. Puedes ayudar a alguien a que personas con actitud hostil, enfadada o agresiva lleguen a cambiar el chip.
  20. Planta un árbol. O más de uno. Experimenta la alegría que se siente…
  21. Si estás pensando en cambiar de trabajo, ¿por qué no apostar por un eco-empleo?

Parafraseando a Martin Luther King. Jr, estoy de acuerdo con aquello que decía: que cualquier movimiento (cualquier cultura) fracasaría si no puede representar la idea de un mundo al que la gente quiera ir.

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