Marte y Venus

hombres 5

Empiezo con un dato: las estadísticas hablan de que el 90%  de los seres humanos (hombres y mujeres) consideran una buena relación de pareja como lo más importante para la felicidad.

Tela.

Un 90% da vértigo… ¿o no?

Sin embargo, la psicología, la biología, la sociedad e incluso la ciencia nos animan a ser independientes. Buscadores de felicidad autosuficiente. Con este panorama, hay que apechugar con que somos contradictorios. ¡En serio!, somos unos amantes de las paradojas. Porque la rutina nos mata, pero nos cuesta vivir en libertad.

Sigo con un hecho: me encanta contemplar a los hombres. Supongo que en mi cabeza femenina siempre es un misterio qué es lo que les lleva a ser tan llamativos a mis ojos. Disfruto, me encanta contemplarlos despacio… A veces en silencio. Otras mientras tengo la suerte de conversar con ellos. Las más, cuando están como ausentes. Y retener su belleza. ESA belleza. El bello sexo de los hombres…

Quizás este post se convierta en una carta de amor a todos y a ninguno. Creo literalmente en ellos, sin dudas, sin dilación, a pies juntillas y porque sí. Las mujeres tendemos a ver la ternura hasta en lo más rudo, aunque eso a veces nos pase factura. Porque existe una trampa sin trampolín en la que saben soportar mejor el no tener a quién amar, que el no ser amados.

Me resulta fácil entender que la soledad también les duele. Que a veces tropiezan, caen, se levantan, insisten, vuelven a caer y arrancan.

El miedo al miedo es muy duro y su madurez va de la mano de revanchas y malos tragos. En alguna ocasión se cuela un sentimiento gelatinoso que les impide ser vulnerables, sin saber que a una mujer es eso lo que más nos fascina.

He robado minutos a hombres murciélago que viven de noche y burlan el día. He besado a los que tiemblan como hojas; también a algún que otro volcán. A los que se acarician solos. Incluso la suerte me trajo a aquellos que deseé tanto tiempo y muchas veces… Mi piel y mis músculos tienen memoria y saben que todos pueden despertar placeres más intensos…

Hay hombres que buscan la supervivencia de escote en escote y se pierden solos. A esos también los he buscado, pero el boomerang emocional no me los trajo de vuelta nunca.

He aprendido de quienes me pedían abrazar el silencio, dormir en calma… Puede ser tan fácil como eso.  Amar intensamente no lleva reglas escritas. Y, por fortuna, esa falta de información es lo que en definitiva los hace realmente grandes.

A veces corro con la imaginación detrás de alguno. Y me dejo llevar hasta que la humedad se resiente. Si supieran que les devoramos con los ojos como ellos a nosotras, romperíamos tantos tabúes que ya no quedaría en pie ni un muro solo.

Hay un piropeo que no se les dice con palabras. De hecho, no encuentro palabras tan exquisitas como lo son algunos besos. Existen hombres que besan y los hay que se recrean. Aunque prefiero a aquellos que se dejan llevar… Porque las lenguas no tienen un idioma definido y éste, que es el universal, puede refugiarse en dos labios que buscan, se lamen y se retienen.

Seguro que hay mujeres pro John Wayne que no les dan tregua. Pero si realmente, en un momento de inercia, parasen en seco, podrían darse cuenta de que las venusinas amamos lo que viene de Marte por ser tan diferente a nosotras. Que las curvas de Venus tienen huecos explícitos para cada marciano. Y que si tenemos las agallas suficientes a sostener la mirada cuando unas pupilas se clavan en las nuestras, seremos capaces de viajar. Viajar sin frenos. Eso sí que sería insuperable…

7 Respuestas a “Marte y Venus

  1. Respecto a los hombres y mujeres, ¿no creéis que realmente lo que nos atrae es lo desconocido? Si supiéramos todo del contrario, no encontraríamos nada que nos fascinase, lo que nos atrae, no son esos pechos turgentes y esas curvas mareantes, sino lo que nuestra imaginación dibuja que hay detrás, tampoco es esa mirada fulgurante, ni esa sonrisa brillante, sino lo que imaginamos que hay detrás de eso, a veces lo que imaginamos es real, y otras no, y vuelves a buscar, y ahí, aparecen nuestros miedos, miedo a volver a equivocarse, a volver a hacerse daño, esos miedos que a veces nos prohiben vivir o descubrir historias y personas fascinantes, con o sin final feliz, nunca se sabrá, pero en cualquier caso fascinantes y enriquecedoras

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  2. Ese 90% creo que confunde el tener pareja, con esa sensación, esa emoción de descubrir a otra persona, de desnudarla por completo, creo realmente, que para esas personas, ahí se encuentra la felicidad, en vivir y sentir a la otra persona, no en el hecho, si no en el momento, ese preciso momento en que el corazón se te sale del pecho. Hay quien no necesita de ello para ser feliz. En cualquier caso, ¿que es la felicidad? ¿Alguien la ha visto? Prefiero no buscarla, pues no sé como es, y temo perderme sin encontrarla, vivo cada alegría al máximo e intento cerrar mis heridas lo mas rápido posible.

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  3. Supongo que nuestra necesidad de expresarlo todo tiende a chocar con su pragmatismo. El lenguaje del “otro” a veces resulta un verdadero enigma. Tanto para ellos como para nosotras.
    A veces yo misma me sorprendo en una cueva intentando buscar soluciones a mi ajetreo diario y paso de largo en cuidar y mimar las atenciones que ellos me dan.
    Es ese freno el que nos hace derrapar en las curvas, ya sea que lo pisemos de manera casual (el estrés, la familia, el trabajo) o voluntaria (miedos-miedos-miedos…).
    Encantada de que asomes a mi mundillo. Millones de besos y, ya puestos, ¡felices fiestas!

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  4. Y sí, como siempre, tus palabras me resuenan y hacen que se me erice la piel. Da igual que las oiga o las lea.
    Creo que ese 90% del que hablan las estadísticas son mentes perdidas en un querer sentir a toda costa, sin importar la calidad ni la pureza. El resto, creo, intentamos saber qué es la felicidad antes de buscarla en lo ajeno.
    Pero reconozco que siento esa misma fascinación por los hombres que tú. Aunque los admiro y temo a partes iguales, probablemente porque no logramos comprenderlos aunque a veces nos acerquemos; seguramente porque nuestra fémina mente es tan retorcida que complicamos la sencillez de la suya.
    Siempre lo complicamos todo….
    A veces me pregunto si ser hombre sería más sencillo, perder la cabeza por unas curvas de mujer en vez de por un mentón pronunciado y una barba cerrada.
    Pero me ha tocado ser la parte complicada.
    Mientras tanto, intentaré encontrar a alguien que me haga viajar….los frenos, ya los quito yo.
    😉
    Gracias por compartir pedacitos de ti Rocío. Buenas noches

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  5. ¿Sabes qué? Yo de mayor quería ser loba. Llenarme de barro. Y correr donde hiciera falta.
    Recuerdo que también quería ser artista… O eso decía mi madre.
    Pero poco tiempo después llegasteis vosotros.
    Desde entonces no puedo dejar de amaros…

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  6. Después de leer este post ya me parece menos raro inventar la vida de mis compañeros de vagón en el metro. Sin embargo, quizás por mi condición de hombre, mas interesante la capacidad que tienen las mujeres para el pensamiento lateral…
    Ejemplo 1: Cual es tu invento favorito? La cera de microondas.. tu sabes que cómodo!.
    Ejemplo 2: Nuria que quieres ser de mayor? De mayor quiero ser.. Oso!
    Te doy la replica masculina y te reconozco que me encantan es llaves de judo mentales con las que nos dejáis fuera de juego… y para muestra este post.

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