Lo mejor de ti es lo que haces de mi

Para P.

once upon a time

Llegaste siendo sólo un nombre. Uno más enlatado en la fila de entrevistas que ya habían salido a escena y las que aún quedaban por lidiar. Llegaste minúsculo, complaciente, con reflexiones que iban y venían en tu cabeza. El tiempo no tenía por qué haberse parado, pero lo hizo. Y fue ese mismo tiempo el que una mañana de invierno te arrojó una flor de caramelo a tu bolsillo, la misma que minutos antes te había comprado para buscar lo que conseguí: ver tu sonrisa.

Esa sonrisa unió muchos cabos… Unió más que cabos: estableció una hoja de ruta que habría de valernos a ambos. Siempre me has dicho que a ti mucho más que a mi. Yo no lo discuto. Y no lo hago porque te abrumaría saber la de puntos que has estado poniendo sobre mis íes.

Desde que el mundo es mundo, la gente tiende a unirse por miles de motivos. El nuestro fue espontáneo, gracioso y casi mágico. La realidad “Houdini” hizo su mejor truco y expandió el tiempo mucho más de lo que está permitido. De ordinario, cualquiera se hubiera aburrido. Pero las palabras salían a borbotones una hora tras otra. Al final, la obligación cortó un cordón umbilical que se selló con más ganas. Ganas de saber, de entenderse, de aportarse lo bueno. La vida consiste en eso: darse y recibirse.

Parecía que en tu cartera no cupieran más monedas… Pero te faltaban las de plata. Lo sabías y me lo hiciste saber. Y aunque una estrella fugaz te hizo pedir el deseo imposible, la historia fue generosa con nosotros. Te dio por cruzar el umbral pero no te diste por vencido. Por eso dicen que el tiempo es sabio, porque aporta finalmente lo que es de cada uno. Yo no era para ti, pero era contigo. Y esa simbiosis se barrió el resto de los miedos, de ideas paganas que pudieran pasar por tu cabeza.

Nunca he creído en lo imposible, porque esa palabra es terca y le falta imaginación. Eso sí: con que le soples un poco, se le caen dos letras y así, sin más, se da paso a todo lo que tenga que venir, que generalmente es mucho más de lo que teníamos pensado. Cuando uno no se pone metas, los resultados mejoran. Es la prima básica del esfuerzo de dejarse llevar…

Tú has crecido. Has crecido mucho. Yo sigo escalando a donde me lleves contigo, porque da gusto verte caminar. Da igual que no haya con qué calentar las manos, que haga frío y a veces huyas y te desvanezcas… Siempre vuelves. Eres categóricamente regio también con eso. Tu contraste con lo fácil me apasiona, porque el porcentaje de éxito que arrastras es lo que no sólo te salva a ti, sino a los que te rondan. Sólo te voy a pedir que dejes tus huellas marcadas por ahí, no para que te sigan, sino por si algún día te pierdes y no eres consciente de tu grandeza.

Créeme que lo increíble no fue la casualidad. Ni los instintos. Ni tan siquiera que tu bondad sea redonda. Lo mejor de ti (y permíteme que haga un boomerang de tu frase) es lo que haces de mi.

2 Respuestas a “Lo mejor de ti es lo que haces de mi

  1. Afortunada tú, por encontrar y tener a tu lado a alguien que desprenda esos sentimientos de ti. Y afortunado él, por encontrar y tener a su lado a alguien que valore tanto y tan bien lo que le aportas, y que tenga tanta facilidad para expresar ese sentimiento.

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