AMARSE SIN ERRORES

[NOTA: Post largo]

Lo difícil no es el amor,

es seguir amando…

Hay millones de razones por las que enamorarse.

Mil y una… y aún encontraríamos más.

Sin embargo, existe algo esencial y no tan colorista que puede hacernos perder las cosquillas en cuanto pasamos el umbral “del otro”. Algo importante para lo que no nacemos aprendidos, tampoco nos enseñan y que puede hacer desangrar esas ganas. A saber: gestionar el aleteo de las mariposas cuando ya no estén. Porque sucede que lo que muchos confunden con el amor, no es más que la pasión del principio y lo que idealizamos finalmente termina por tomar tierra. Es entonces cuando, desnudos de nuestros cuellos hacia arriba, exponemos nuestras bondades y nuestras mochilas, nuestras raíces y nuestros hábitos, las reliquias y los qué dirán. O sea, los conflictos.

Déjame que te tranquilice al decirte que sólo gracias a ellos aprendemos a amarnos. A crear de la vida en pareja una especie de misión con pruebas increíbles, con gymkanas emocionales de la leche, pero sin superhéroes, sin superpoderes y sin James Bond de por medio pidiendo martinis. Aquí lo que vale es el roce de la piel. El pim pam pum a diario. Va a dar igual si tienes heridas o si la dermis habla por sí sola. Si ambos sois valientes, la verdad superará cualquier novela de ficción. Y no habrá agua bendita que cierre los males en un plis plas. Aquí tendrás que currarte la fama del ninja amoroso (o amorosa) que dijiste ser en las primeras citas. Porque seguir amando, créeme, siempre es tu elección.

Hay espacios complicados que exigen de comprensión. Incluso de que hagas mutis de esos espacios y los dejes vacíos, a merced de tu partener. Los hombres y las mujeres, los hombres y los hombres, las mujeres y las mujeres, tenemos el derecho de ser un yo-mí-me-conmigo para poder engarzarnos a gusto en un tú-ti-te-contigo. O lo que es lo mismo: los cordones “umbilimocionales” sólo nacen cuando cada uno se trabaja en petit comité la madurez suficiente como para saber que tú puedes ser sin el otro… pero qué, ¡corcho!, ¡qué bien estoy contigo!

Por eso mismo, aunque podríamos estar (y lo estaremos) muchas horas hablando de “Las maravillas del Eros y los agujeros de los apegos” (bonito título para un libro), hoy voy a recurrir a la magia de la pluma de Maria Jesús Álava Reyes, que en su libro “Amar sin sufrir”  explica rápido y sencillo de [páginas 290-305]:

LOS ERRORES QUE SE DEBEN EVITAR

Hay una serie de errores que cometemos con frecuencia en muchas relaciones. Sin duda son errores que tienen su base en un concepto erróneo de las relaciones afectivas. Esos principios prodecen de ideas viejas arraigadas a lo largo de cientos de años de historia, que no tienen nada que ver con los recientes descubrimientos de la psicología moderna.

1.-  Estar siempre con el hacha preparada.

Sharp axe symbol. Woodcutter tool, simple hatchet symbol isolated on white. Lumberjack instrument icon, can be used in advertising and design.Son personas que están permanentemente insatisfechas, que da igual lo que hagan los demás, pues rápidamente ven lo negativo en cualquier actuación. Hacen la vida muy difícil a los que se sienten más segur@s o incondicionales (la pareja, los hijos, grandes amigos…). En función de sus características personales pueden adoptar conductas muy contradictorias; en algunos casos se muestran encantadores/as con la mayoría de la gente (compañeros de trabajo, clientes, vecinos, jefes) y auténticos “tiranos” con su círculo más cercano. También pueden pasar de un extremo a otro con la misma persona: al principio de la relación o durante la conquista son simpáticos, ocurrentes, divertidos, amables, alegres… y en cuanto sienten que ya han conseguido que se rindan a sus pies, muestran su faceta más agria o amarga. Sin llegar a esos extremos, sucede muchas veces que nos relajamos al creer que quien tenemos a nuestro lado es valor seguro, y dejamos de prestarle la atención que se merece. Casi todos tenemos algún área donde somos especialmente intransigentes o actuamos de forma poco objetiva. Es importante que reflexionemos y pensemos de qué se nos quejan las personas más cercanas, qué actitudes nuestras les resultan menos positivas o injustas, porque seguramente estemos cometiendo una serie de errores de los que no somos conscientes. Estar con el hacha levantada es sinónimo de inmadurez, de falta de control emocional y de ausencia de habilidades para las relaciones interpersonales. Si queremos que una relación funcione, pongamos muchas dosis de flexibilidad, de generosidad, de afecto, de humor y de actitud positiva.

2.- Querer cambiar la pareja en lo fundamental.

change-user-icon-65300Muchas veces pensamos que hay aspectos de la pareja que nos nos gustan, pero si surgen cuando ya estamos afectivamente muy enganchados a esa persona, tendemos a infravalorarlos y creemos que con el tiempo desaparecerán o que, en última instancia, conseguiremos cambiarlos. Gran parte de hombres y mujeres cometen la ingenuidad de pensar que pueden cambiar lo imposible. Otras están tan seguras de conseguir sus objetivos que actúan con torpeza, incluso con prepotencia, y pretenden anular o modificar lo sustancial de su pareja. Es cierto que podemos influir en algunos aspectos de la conducta y actitudes de la pareja, y lo haremos con RESPETO y dominando los secretos de la comunicación, pero no pretendamos volver del derecho lo que está del revés, porque sufriremos uno de los mayores golpes y desencuentros que podemos experimentar en nuestras vidas afectivas.

3.- No aclarar situaciones conflictivas.

traicionÉste es uno de los problemas más comunes en la mayoría de las relaciones. En principio, los hombres se muestrasn más reticentes a hablar sobre las situaciones conflictivas. Las mujeres, por el contrario, necesitan dialogar sobre aquello que les preocupa o supone un motivo de conflicto en la pareja, pero a veces tratan de imponerlo, en lugar de propiciarlo, y fallan al no elegir el momento adecuado y la manera idónea. A los hombres les cuesta hablar sobre aspectos conflictivos con sus parejas. Es habitual que ofrezcan soluciones que no les han pedido y realicen un análisis y valoraciones precipitadas, que son recibidas con desagrado por las mujeres que sencillamente quieren sentirse escuchadas. Algo muy positivo sería que los miembros de la pareja reserven siempre un espacio todos los días (o al menos, una vez a la semana) para que ambos puedan comunicarse todas sus dudas, inquietudes, diferencias… pero también sus encuentros, sus afectos y sus sentimientos de cariño. Resaltamos esto porque sin darnos cuenta tendemos a manifestar más aquello que nos preocupa que aquello que nos satisface y nos refuerza de nuestra pareja.

4.- Tratar de imponer nuestro criterio (cuando se trata de principios fundamentales).

bosquejo-muestra-de-la-prohibicion_318-75361Todas las personas tienen una serie de criterios, valores y creencias que para ellos son cruciales. Podemos pensar que están equivocadas, pero no podemos forzarlas para que los cambien ni debemos abdicar de nuestros principios. Igual que no podemos imponer emociones, tampoco podemos transformar la esencia de las personas. Si esos principios chocan, trataremos de buscar una vía de encuentro, un puente que nos acerque, al menos, hasta la comprensión del otro. Si a pesar de todo, esos desencuentros son irreconciliables, tendremos que plantearnos hasta qué punto esas creencias o principios impiden la relación o hasta dónde son salvables. Nos irá mejor si tratamos de entender el origen, la causa y las circunstancias que han generado y conformado esos principios. El entendimiento nos facilitará el respeto. De hecho, siempre que tengamos que optar, el respeto prevalecerá sobre la imposición. Es preferible dejar una relación que dejarnos a nosotros mismos.

5.- Seguir con la pareja cuando la relación está agotada.

dibujar-corazon-roto1-300x285Es uno de los errores más dolorosos que podemos experimentar. Ojo con no confundirlo con que habrá un momento en que se nos pasará el apasionamiento de la atracción inicial, ya que esto no es que la relación esté terminada. No es fácil, pero existen algunos indicadores que nos indican claramente el final de una relación:

  • Cuando al menos uno de los integrantes de la pareja ha perdido el respeto por la otra persona.
  • Cuando uno disfruta con la humillación del otro.
  • Cuando el sistema de valores que representaba la pareja ha caído por completo.
  • Cuando sintamos pena por nosotros mismos y/o por los hijos que hemos tenido en común.
  • Cuando la desesperación a reemplazado a la ilusión.
  • Cuando nos sentimos prisioneros de nuestra relación.
  • Cuando nuestra pareja ya no nos suscita ninguna de las emociones que antes nos hacían vibrar, soñar o disfrutar de la forma que únicamente él/ella lo conseguía.
  • Cuando sintamos que no hay cariño mutuo en la relación.
  • Cuando es imposible alcanzar acuerdos en áreas básicas de la convivencia o la educación de los hijos.

 

6.- Permitir vejaciones o ataques a nuestra integridad.

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Si ante el primer signo de vejación no actuamos, nuestro dolor no encontrará consuelo. ¿Podemos distinguir la vejación del maltrato? No, no podemos ni debemos distinguirlo, porque la vejación siempre implica maltrato y el maltrato, vejación. Cuidado, porque la persona vejada llega a sentirse en cierta medida culpable; su autoestima se hunde y se siente invadida por una inseguridad que afecta a todas las áreas de su vida.

 

7.- Utilizar a los hijos contra la pareja.

guarde_la_calma_y_el_foco_en_ser_manipulador_adorno_navideno_redondo_de_ceramica-r24bb4915773a452c974e102e2fbc88ad_x7s2y_8byvr_324Pocas personas admitirán que utilizan a sus hijos para vengarse de sus parejas, pero desgraciadamente es una realidad que va en permanente ascenso. ¿Cómo defenderse? La respuesta no es sencilla, pero siempre hay una cosa muy importante que podemos hacer: clarificar la situación con los hijos, en función de la edad y el desarrollo emocional que tengan. Si algo necesitan los hijos en estas situaciones, es poder tener las ideas claras y sentir que al menos un progenitor conserva la calma y es capaz de actuar con justicia, con objetividad y con equilibrio. Los hijos saben distinguir muy bien quién actúa desde la comodidad, y quién lo hace desde la coherencia y el esfuerzo. Al final, siempre valorarán más al padre/madre coherente que al oportunista.

 

8.- Esperar que las mujeres reacciones como si fueran hombres, o los hombres como si fueran mujeres.

Desde el punto de vista de la psicología, ambas posturas obedecen más al área del deseo que de los hechos; esas expectativas no siguen ninguna base científica y sus probabilidades de ocurrencia, salvo en casos excepcionales, son mínimas.

A grandes rasgos, las mujeres no deben cometer el error de esperar de los hombres:

  1. Sepan escuchar, como lo hacen sus amigas.
  2. No se precipiten y den soluciones u ofrezcan consejos que no han pedido.
  3. Se fijen en los detalles, se acuerden de las fechas y las sorprendan con propuestas creativas.
  4. Sean capaces de no quedarse en la literalidad de las palabras y sepan captar las emociones que se reflejan en la comunicación no verbal.
  5. No interrumpan a la mujer cuando habla.
  6. No reaccionen mal cuando están haciendo algo y las mujeres les pregunten o les pidan su cooperación o ayuda.

De la misma forma, los hombres no deben cometer el error de esperar de las mujeres:

  1. Sean concretas cuando hablan, no se pierdan en los detalles y no den rodeos para exponer lo que quieren.
  2. Hagan las cosas de una en una.
  3. Sepan que ellos nos son buenos conversadores y no pretendan hablar con ellos cuando llegan a casa.
  4. Dejen de ser románticas y se muestren pragmáticas en las relaciones afectivas.

 

[Fuente imagen portada: 65mediatumblr.com]