Todo lo que sube… eleva

Ya lo decía Khalo:

 

719c9b28f105065eca6cbfb50f76ef7c

 

Volar no sólo es un verbo para los pájaros,

porque tenemos la suerte de aprender a hacerlo, nosotros mismos, siempre que la idea romántica del “cómo” no distorsione la manera real de conseguirlo…

Esta mañana me he descubierto cantando una canción de Mecano. De esas de nuestra infancia con las que los hermanos mayores nos taladraban sin parar… Una que hablaba de soñar, ser éter, colarse en los cuerpos de algunas y estamparse contra el cemento. Complicado cierre para una historia que prometía.

Las cifras no mienten cuando hablan de la cantidad de personas que tiran (tiramos, me mojo) la toalla en plena efervescencia del miedo. El muy puñetero siempre se cuela sin avisar: es el invitado incómodo que viene a aguarte la fiesta por mucha avalancha de ganas que tú tengas de lo contrario.

Muchos coaches, psicólogos y pensadores han hablado del miedo y de nuestra necesidad -porque al final se convierte en eso- de darle esquinazo. Pero, a la hora de la verdad, por mucho que leamos sobre el tema, llega un ¡zaska! de la vida y nos ponemos a temblar. Porque nos han enseñado nuestros padres lo que a ellos les enseñaron los suyos propios, que a la vez fueron nutridos por tus bisabuelos y así, cadena atrás, hasta el remoto inicio de quién sabe qué en una rueda infinita. De esta manera, poco o nada sabemos gestionar los espasmos emocionales que una enfermedad, un desgarro sentimental o un portazo en el trabajo nos dejan como secuelas. En ese momento no nos da por serenarnos y pensar claramente en todas las herramientas que leímos tiempo atrás en aquellos libros.

No.

Nos doblegamos a lo que sentimos, que puede ser una mezcla de horror, asco, ira, pena, falta de fe y pensamientos que carcomen hasta las ganas de vida. Oye: somos humanos.

Y no somos infalibles… Aunque, en contra de lo que pudieras llegar a creer, sí somos perfectos. Otra cosa es que ese horror, ese asco, esa ira, esa pena y esa falta de fe lo lancen todo muy lejos de lo que sería aceptable y nos convirtamos en seres viles y huraños. O, pero aún, que nos quedemos muertos en vida. Que metamos aire en los pulmones nada más que por un atomatismo que nos recuerda que nuestra hora no está tan cerca como esperamos…

 

tumblr_static_tumblr_static_afarq8bfp7ccskcgs4k0gs8s8_640

 

Pululan depresiones y trastornos en el siglo XXI más que en cualquier otro momento de la historia. Nos saltamos los valores como quien se salta una comida, pensando que por uno más no importa. Quizás al resto de la humanidad le interese un bledo lo que hagas con tu vida (permíteme que lo dude…). Pero tú, cabeza pensante en ese cuerpo que te regalaron tus padres, eres el único que te limitas la posibilidad de rascarte la hiel que te hiere. [La hiel que te hiere, parece el título de una peli de Almodóvar…] Sin embargo, esto no es una película, sino tu verdad más crudité. La que te despierta con ojeras y te acuesta lleno de horror, de asco, de ira, de pena y de falta de fe. O peor: vacío. Vacío del tú que de pequeño querías ser y que nunca ha llegado… Eso sí que azota en el ánimo, señores: sentirse pequeño en tu cuerpo de adulto.

La duda no nos surge en cómo se llega hasta ahí; cada cual conoce sus pasos previos. Sino en cómo se sale. Porque a esas alturas, la glotis sentimental ya no tapa como debería cuando tendría que hacerlo. Y así es como se nos mezclan los problemas de verdad, los que nos creamos tontamente erre que erre en nuestra cabeza y los parches que nos ponemos para que no nos duelan. Muchos llegamos a confundir la idea de “salir” con “evadir”, y nos ponemos a retozar con un estilo de vida donde el éxito que nos fabricamos, son las migrañas de mañana. Evadir significa vivir de “tapadillo” en aquello que nos consuela. Salir permite re-crearnos. Reubicarnos. Y, desde luego, no repetir.

A todos nos vienen estribillos de canciones que no podemos dejar de cantar durante algunas horas. Y esto funciona igual: son estribillos de costumbres como lapas agarradas a nuestro sistema inmunitario, de manera que cuando decidimos cambiar de copla, parece que todo va de mal en peor. Aunque, siendo francos, no conozco una dieta depurativa mejor que la de barrer todo lo que se había quedado bajo la alfombra y cambiar el parquet. O darle el brillo que se merece, cambiando las láminas muertas. Un nuevo suelo firme sobre el que apoyarnos es garantía de seguridad, porque ningún paso se quedará temblón desde ese preciso momento.

Todos hemos tenido una bandurria puñetera repitiendo el mismo compás machaconamente cuando elegimos escuchar un nuevo tema. Viene y va… y luego vuelve. Porque siempre se corre el riesgo de regresar a las viejas canciones: tenemos el oído tan torpe de novedades que no engancha bien con las notas que no habíamos escuchado nunca.

Puede que en algún momento el pellejo nos tire hacia abajo, buscando de nuevo el horror, el asco, la ira, la pena y la falta de fe. Pero, ¡hey!: hay opciones. Podemos subir el volumen. Probar a despejarnos. Como decían en aquella canción: “dejarnos llevar… suena demasiado bien”. Podemos viajar a París y subir un peldaño. Podemos cambiarnos la piel y subir un peldaño. Podemos llamar a esa chica y subir un peldaño. Sonreír un rato, salir a correr, tener una cita, cambiar de trabajo, mudarnos de piso, decir te quiero, decir no te aguanto, acariciarle la cara, soltarnos el pelo, saltar a la comba, apuntarnos a un bombardeo, charlar con la portera, no mirar el reloj y mandar lo tóxico a paseo.

 

Subir, subir, subir, subir y subir…

 

“Crecer es cambiar”, leía en un libro de cuentos, en uno de esos que no me leyeron nunca… Los cambios están siempre muy cerca. La ley es el cambio; lo estático nos mata despacio. Cambias y creces. Creces y subes. Y todo lo que nos sube así, sencillamente, eleva. Te hace más liviano. Te empuja más arriba. Te vuelve del revés.

Te libera…

 

************

Sígueme en redes sociales:

Instagram (1)

Instagram: @lady_hertzio

twitter-turquoise_zpsabadd940

Twitter: @Lady_Hertzio

facebook-turquoise_zps16476028

Facebook: /ladyhertzio

 

[Imagen portada: http://dnihilus.tumblr.com/post/105629945921]

 

 

 

Deja tus "buenos días"

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s