#UnCariño10 – “La historia del ejecutivo y el pescador” (Álex Rovira)

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Siempre me pregunto hasta dónde podría llegar la idiotez humana.

 



Si sabríamos poner el STOP a tiempo

o si, como hasta ahora en nuestra historia, el ego supino alteraría la bondad de las cosas. Así, infinitamente. Por los siglos de los siglos. Si sólo a riesgo de vernos en cueros y muertos de hambre es como aprendemos una y otra vez…

Quiero creer que no. Me agarro a la esperanza por ver algunas vueltas de tuerca que tímidamente le plantan cara a “lo que sí porque sí”. Parece que lo arcaico va muriendo lento… o, como poco, se debilita. Que el control por controlar se va al garete dando tiempo a un nuevo juego.


No me gustaría imaginar que nuestra bajeza supera la necesidad de un futuro mejor para los que van naciendo.


Es bonito pensar que sus corazones son más limpios que los nuestros y que les debemos al menos una cura de lo que hemos terminado contaminando. No sólo ahí afuera, sino también en el mercado de las divisas más caras que conozco: la de los valores.

Un pasaje, un cuento, y una verdad incómoda soltada con sentido del humor.

Confío que te gustará y te asustará a partes iguales. Porque vamos camino de la más absoluta inopia. Pero sé que, de algún modo, podemos (aún) evitarlo.

Si quieres escuchar este cariño, recuerda pinchar aquí. 😉



EL PESCADOR Y EL EJECUTIVO (Álex Rovira)

En cierta ocasión iba un ejecutivo paseando por una bonita playa vestido con sus bermudas (de marca), sus gafas de sol (también con marca muy visible), su polo (con mucha marca), su gorra (con marca destacada), su reloj (de marca y carísimo), su calzado deportivo (donde todo era marca), su móvil colgado de la cintura (el móvil con marca y la bolsa en la que colgaba también) y su gomina en el pelo (sin marca, pero tan abundante que uno podía adivinarla).

Eran las dos del mediodía cuando se encontró con un pescador que felizmente recogía sus redes llenas de pescado y amarraba su pequeña barca. El ejecutivo se le acercó…

– Ejem! Perdone, pero le he visto llegar con el barco y descargar el pescado… ¿No es un poco temprano para volver de faenar?

El pescador le miró de reojo y, sonriendo mientras recogía sus redes, le dijo:

– ¿Temprano? Por qué lo dice? De hecho yo ya he terminado mi jornada de trabajo y he pescado lo que necesito.
– ¿Ya ha terminado hoy de trabajar? A las dos de la tarde? Cómo es eso posible? -dijo incrédulo el ejecutivo.

El pescador sorprendido por la pregunta le respondió:

– Mire, yo me levanto por la mañana a eso de las nueve, desayuno con mi mujer y mis hijos, luego les acompaño al colegio, y a eso de las diez me subo a mi barca, salgo a pescar, faeno durante cuatro horas, y a las dos estoy de vuelta. Con lo que obtengo en esas cuatro horas tengo suficiente para que vivamos mi familia y yo, sin holguras, pero felizmente. Luego me voy a casa, como tranquilamente, hago la siesta, mi mujer y yo hacemos el amor, voy a recoger a los niños al colegio con ella, paseamos y conversamos con los amigos, volvemos a casa y nos metemos en la cama felices.

El ejecutivo intervino llevado por una irrefrenable necesidad de hacer de consultor del pescador:

– Verá, si me lo permite, le diré que está usted cometiendo un grave error en la gestión de su negocio y que el “coste de oportunidad” que está pagando es, sin duda, excesivamente alto; está usted renunciando a un pay-back impresionante. Su Bait podría ser mucho mayor! Y su umbral de máxima competencia seguro que está muy lejos de se alcanzado.

El pescador se lo miraba con cara de circunstancias, mostrando una sonrisa socarrona y sin entender exactamente adónde quería llegar aquel hombre de treinta y pico años ni por qué de repente utilizaba palabras que no había oido en su vida. Y el ejecutivo siguió…

– Podría sacar muchísimo más rendimiento de su arco si trabajara más horas, por ejemplo, de ocho de la mañana a diez de la noche.

El pescador entonces se encogió de hombros y le dijo:

– Y eso, ¿para qué?
– ¡¡¡¿Cómo que para qué??!!! ¡Obtendría por lo menos el triple de pescado! ¡¡¿¿O es que no ha oido hablar de las economías de escala, del rendimiento marginal creciente, de las curvas de productividad ascendentes??!! En fin, quiero decir que con los ingresos obtenidos por tal cantidad de pescado, pronto, en menos de un año, podría comprar un barco más grande y contratar un patrón…

El pescador volvió a intervenir:

– ¿Otro barco? ¿Y para qué quiero otro barco y además un patrón?
– ¿Que para qué lo quiere? ¡¡¿No lo ve?!! ¿No se da cuenta de que con la suma de los dos barcos y doce horas de faena por barco podría comprar otros dos barcos más en un plazo de tiempo relativamente corto? ¡Quizá dentro de dos años tenga ya cuatro barcos, mucho más pescado cada día y mucho más dinero obtenido en las ventas diarias!

Y el pescador volvió a preguntar:

– Pero todo esto, ¿para qué?
– ¡Hombre! ¡¿Pero está ciego o qué?! ¡Porque entonces en un plazo de veinte años y reinvirtiendo todo lo obtenido tendría una flota de unos ochenta barcos, repito, ochenta barcos! ¡Que además serían diez veces más grandes que la barcucha que tiene actualmente!

Y de nuevo, riendo a carcajadas, el pescador volvió:

– ¿Y para qué quiero yo todo eso?

Y el ejecutivo, desconcertado por la pregunta y gesticulando exageradamente, le dijo:

– ¡Cómo se nota que usted no tiene visión empresarial no estratégica, ni nada de nada! ¿No se da cuenta que tras veinte años de gran esfuerzo, con todos esos barcos tendría suficiente patrimonio y tranquilidad económica como para levantarse tranquilamente por la mañana a eso de las nueve, desayunar con su mujer e hijos, llevarlos al colegio, salir a pescar por placer a eso de las diez y solo durante cuatro horas, volver a casa, echar la siesta…?”

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5 Respuestas a “#UnCariño10 – “La historia del ejecutivo y el pescador” (Álex Rovira)

  1. Estaremos pendientes no sea que el boomerang me pille despistado, que no es muy difícil, y me atice de lleno.
    Dulces sueños y buenas noches

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  2. ¡¡Pero bueno!! Qué gozada de comentario… Así, ¿cómo no van a salir bien las cosas? Gracias por tus buenos deseos. Y recuerda que todo lo que deseas vuelve en forma de boomerang. Así que… 😉

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  3. Siempre que tengas algo decir,descuida que tendrás a alguien escuchando. Lo especial es dificil de encontrar pero imposible de olvidar. Te deseo lo mejor en todos tus proyectos y aqui nos tienes para que salgan adelante.
    Un besote. MUAKIS!!!!

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  4. Gracias por mantenernos “despiertos” una vez más,por arrojar luz entre tantas sombras y sobre todo por ese cariño y esa pasión que nos regalas en todo lo que haces.
    Un millón de gracias de todo corazón

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